La mujer escribe y eso es lo que importa










29 de mayo de 2017

Ernestina Elorriaga, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Issouf Sanogo (Costa de Marfil, 2008)



 -II-

El miedo no pudo burlar el ojo de la trampa
una mariposa ciega cayó a la nada
los cerrojos ardían como una rosa de fuego en el desierto

Era  el país de las maravillas
con las campanas doblando el bronce de los días
                                                                                                        
Entonces   ella     la palabra
la descarada
la que camina a cuatro patas por el guadal
y sin pudor amanece dormida en los burdeles
la inequívoca de los ojos vendados
 desplegó sus alas ante mí
y dijo    calladita        jamás




Fotografía de Harry Gruyaert



-VIII-                                               

El mantel de hilo
tenía bordadas flores azules
palabras
                   agitado por sus manos
descendía estremeciendo el aire
las flores por momento
parecían quebrarse
                  quedar desordenadas
los brazos de mi madre repetían el movimiento
mis ojos la seguían
el mantel     los brazos
          los brazos      el mantel
las palabras

no sé
qué vientos precipitaron
el derrumbe de la nada sobre esa mesa.




Fotografía de Peter Lindbergh



Talos ha regresado y algo del mundo
parece
que se hubiera ordenado.
Sin embargo sé
que el águila afila sus garras
y medio oriente suelta un sudor
que se huele a guerra en todas partes
que una nueva mujer
cae atrapada a la red
que de su amor quedará apenas dibujado un recuerdo
de infancia
que un país empieza a temer por su destino de selva
mientras la arena del desierto va cegando sus ojos.
Talos
vos regresando
me acercás a puro ladrido
torpemente a la vida.




Ernestina "Tina" Elorriaga 
(Darregueira, Bs. As., Argentina, 1954)
Reside en Córdoba
POETA/EDUCADORA SOCIAL

27 de mayo de 2017

Valeria Pariso, 4 poemas 4 (de Triza)


Obra de Heather Hansen




4

Se oye tu corazón desde la calle.
El lugar está lleno de gente, y
se oye tu corazón desde la calle.

¿El corazón no aprende?

Te dijeron que él venía,
y el vacío que dejó tu lágrima
se interrumpió como si fuese un cielo
al que lo cruzan los pájaros
o el agua.





Obra de Heather Hansen





7

No hablar de la tristeza.
No cantarle.
Desarroparla.
Quitarle el agua.
Volverla un perro puro hueso.
Y luego,
atarla a un poste de luz en plena calle.
Sabernos malos.
Ser crueles con el pobre animal de la tristeza.
Dejarla.
Irnos: sin sombra, sin llanto, sin correa,
sin más remordimiento ni esperanza,
sentir cómo es un cuerpo que no pena,
qué tan liviana un alma sin recuerdos,
cómo se muere más cuando no duele.





Obra de Heather Hansen



21

Podría ser que todo comienzo
nos enseñe a despedirnos.
O al revés.
Yo aprendí la forma en que la tarde,
la primera tarde verdadera,
se ponía linda para irse.
Parecía una tarde que no iba
a terminarse nunca.
Pero sí: de pronto
nos encontramos con la noche.
¿Cuál era el miedo?
Creíamos
que era el final de todo
pero nos expulsó la noche de sus brazos
y sin pensarlo acá seguimos, vivos.







Obra de Heather Hansen




36

Ahora,
el olvido ordenará las cosas.

Todas las cosas que quedaron.

Y el gran amor,
el terrible, insoportable amor,
quedará quieto
hasta volverse piedra,
triza, polvo, nada,
un dato.





Valeria Pariso 
(Muñíz, Buenos Aires, Argentina, 1970)
de TrizaDetodoslosmares editorial, 2017
para leer una reseña en: LAS NUEVE MUSAS
su blog: LA FICCIÓN DEL OLVIDO
para leer MÁS y MÁS
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